COMPLUCAD®

Contribución al Estudio de los Efectos Tóxicos
del Formaldehido

UNIVERSIDAD DE LOS ANDES
Facultad de Medicina
Departamento de Ciencias Morfológicas
Unidad Académica de Anatomía Humana


Trabajo presentado por la Odontólogo
Olga J. Moret de Arcia, como credencial
de mérito para optar al ascenso a la
CATEGORÍA DE PROFESOR TITULAR.
KMH
MERIDA - VENEZUELA
1990
CONTENIDO



Contribución al Estudio de los Efectos Tóxicos
del Formaldehido


CONTENIDO

  • I.- INTRODUCCION
  • II.- MATERIALES Y METODOS
  • III.- RESULTADOS
  • IV.- DISCUSION
  • V.- CONCLUSIONES
  • VI.- RESUMEN
  • VII.- RECOMENDACIONES
  • VIII.-ABREVIATURAS
  • IX.- BIBLIOGRAFIA





  • IV.-DISCUSION

    (CONTRIBUCIONES AL ESTUDIO DE LOS EFECTOS TOXICOS DEL FORMALDEHIDO)


    El formaldehído representa un factor de riesgo laboral de tipo químico, ampliamente estudiado, cuyos efectos tóxicos dependen de su concentración (expresada en ppm) y del tiempo de exposición al mismo.

    En relación a estos aspectos se han emitido criterios muy diversos, sin embargo, si tomamos en consideración los trabajos recientes de Pabst (1987), Imbus y cols. (1985), Frigas y cols.(1984), Clarck y cols.(1983) y Coldirón y cols.(1983), se puede concluir que los niveles permitidos para la exposición ocupacional al formaldehído oscilan entre los límites menores de 1ppm y por periodos de 30 minutos (según lo establecido por el Instituto de Seguridad Ocupacional y Salud -NOISH- de Estados Unidos) y concentraciones de 3ppm en periodos de 8 horas; el máximo valor permitido, según los autores citados es de 5 a 10 ppm y por lapsos no mayores de 30 minutos. En Alemania por ejemplo, se acepta 1 ppm en periodos de 8 horas mientras que en nuestro país no se han establecido ni los límites de concentración del aldehído (en ppm) ni el tiempo de exposición ocupacional permitido, aunque se podría asegurar que los niveles antes señalados se alcanzan y se exceden cuando se realizan ciertas actividades como la preparación (embalsamamiento) de los cadáveres y las disecciones.

    La relación entre las concentraciones ambientales del formaldehído y los efectos adversos sobre la salud se muestra a continuación (Pabst, 1987):

    CONCENTRACIONES
    (ppm)
    EFECTOS ADVERSOS
    0.05 - 1.0
    Umbral de olor irritante
    0.05 - 2.0
    Irritación de los ojos y efectos neurofisiológicos
    0.10 - 2.5
    Irritación de la nariz y la garganta
    5.11 - 20.0
    Máxima lacrimación, disnea, tos, en ojos, nariz y faringe
    más de 20.0
    Edema pulmonar, neumonía

    Atendiendo a su frecuencia, Pabst (1987) clasifica los efectos tóxicos determinados por la exposición al aldehído en la forma siguiente:

    1) Irritación de las membranas mucosas 2) Irritación de la piel (dermatitis) 3) Efectos cancerígenos.

    En animales expuestos a niveles entre 0.5-6 ppm del compuesto Imbus (1985), Kilborn y cols (1985) y Halperingy cols. (1983), comprobaron que la mucosa nasal, el sitio donde se inicia la absorción del aldehído, es la zona más sensible a sus vapores. En un estudio muy reciente (Walker, 1987) se demostró que 25 de cada 100 ratas expuestas a concentraciones de 14.6 ppm de HCHO presentaban lesiones malignas en la mucosa nasal no invasivas a nasofaringe.

    Esto se debe, según Ballenger (1984), a la elevada solubilidad del formaldehído en el fluído nasal y además a que el HCHO es rápida y eficientemente removido de este sector antes de alcanzar la nasofaringe, por esta razón sólo una pequeña cantidad de partículas penetran en las vias respiratorias bajas. Sin embargo, Blair y cols.(1987) y Olseny cols.(1984) a diferencia de los anteriores investigadores, observaron casos de cancer en nasofaringe, orofaringe y senos paranasales en ratas y ratones expuestos a altas concentraciones del aldehído, señalando al mismo tiempo la aparición de adenomas poliposos en todos los grupos expuestos independientemente de las concentraciones del compuesto.

    En humanos por el contrario, los efectos del HCHO sobre la mucosa nasal no son tan evidentes. La exposición a niveles bajos determinan irritación de la nariz y de la parte alta del tracto respiratorio y por esta razón se le considera un agente causal de la rinitis crónica (Ballenger, 1984; Hayes y cols. 1986, Vaughan y cols 1986).

    El olor y la irritación son rápidamente percibidos por las personas expuestas a niveles del HCHO cercanos a 1 ppm (0.05 - 0.5 ppm). Las primeras manifestaciones, además de las nasales, comprometen la conjuntiva ocular, la garganta, la mucosa bucal y la piel. En las primeras aparecen signos de enrojecimiento e irritación severa y en la piel irritación y sequedad (Bruzl, 1989, Alexanderson y cols,1988, Pabst, 1987, Berke, 1987, Sauder 1986, Schachter y cols. 1986).

    Los resultados obtenidos en la presente investigación confirman estos hallazgos previos ya que estas manifestaciones alcanzaron los más altos niveles de frecuencia, estadísticamente significativos (p<.005) en los pacientes estudiados :

    Al reaccionar la variable Contacto directo con las manifestaciones clínicas se comprobó que las personas expuestas directamente al HCHO presentan sequedad en la piel en un 65.4%, irritación de la conjuntiva ocular en un 73.1%, irritación en la garganta en un 76.9% y sequedad de la boca en un 73.1%. La hipoalgesia y el engrosamiento de la piel al contacto directo con soluciones de formaldehído también alcanzaron importantes niveles de frecuencia. Sorpresivamente estas últimas manifestaciones no se citan en la literatura revisada.

    En relación a este punto Kilburn y cols (1985) opinan que las lesiones de la piel y de las mucosas son los efectos indeseados más importantes determinados por el contacto directo co el HCHO y señalan que estos son los únicos que se comprueban en los humanos, lo cual esta de acuerdo, con nuestras observaciones.

    Respecto a las otras variables estudiadas se pudo establecer una relación significativa entre la ocupación actual y las manifestaciones clínicas, en este caso el 100% de los auxiliares de laboratorio y de los Aseadores, las personas expuestas a los niveles más altos del HCHO y por periodos de tiempo más prolongados, presentaron los signos y síntomas dermatológicos señalados. También se observa que los individuos mas jóvenes (0 - 23 años) y los expuestos entre 0 y 4 horas diarias muestran el mayor número de manifestaciones clínicas. Es posible que los grupos con 5-8 horas diarias de exposición se adapten progresivamente al aldehído, pudiendo tolerar concentraciones más elevadas tal y como lo señalan Coldiron y cols (1983) y clark(1983), quienes encuentran evidencias de la tolerancia al formaldehído, particularmente en lo que se respecta a los efectos irritantes. Estas se obtuvieron con voluntarios sanos expuestos a 13.8 ppm de formaldehído por 30 minutos. Inicialmente se observó una considerable irritación de los ojos y de la nariz que fue desapareciendo después de los primeros 10 minutos de contacto con el aldehído fórmico.

    La asociación entre alteraciones neurológicas y exposición al formaldehído ha sido objeto de una menor cantidad de estudios. En técnicos histólogos expuestos al formol, Kilburn y cols (1987) encontraron pérdida de las destrezas motoras y de la memoria reciente conjuntamente con alteraciones del equilibrio, efectos que persisten durante algunos días luego de la exposición.Este estudio tomó en consideración las horas diarías de exposición al HCHO, la edad y los hábitos tabaquinos de las personas expuestas otras manifestaciones como : cefáleas, somnolencia, irritabilidad, perdida de la conciencia, indigestión y náuseas.

    Walker y cols. (1987) opina que existen pruebas epidemiológicas indicadoras de los efectos adversos del formaldehído sobre la salud, incluyendo cefáleas y daños neurofisiológicos, sin especificar estos últimos. Por su parte Friegas y cols. (1984), sostienen que las cefáleas son uno de los síntomas mas frecuentes que siguen a la exposición al HCHO a concentraciones entre 2 y 5 ppm.

    En la presente investigación se incluyeron en la planilla de recolección de datos los siguientes síntomas neurovegetativos : cefaleas, fatiga, pérdida del apetito, indigestión y aspectos relacionados con el sueño, la memoria, el equilibrio y la efectividad.

    De estos las cefaleas y la somnolencia son los mas frecuentes, sin ser estadísticamente significativos, aunque evidentemente relacionados con la exposición directa al HCHO, tal como se observa en las Tablas Nº 6, 6.a, y 6.b. Ambos síntomas son mas frecuentes en el sexo femenino y en los individuos con 0 - 4 horas de exposición diaria, sin que estas observaciones se consideren concluyentes, de acuerdo con las características de este trabajo.

    Otro hallazgo interesante en nuestros pacientes fue la disminución en la agudeza olfatoria (hiposmia). Es posible que la exposición prolongada y persistente al formaldehído pudiera conducir a la pérdida total de la misma (anosmia), tal como lo señala Coldiron (1983). Al respecto, el presente trabajo permite establecer una correlación directa y positiva entre el tiempo de exposición ocupacional al HCHO (años de trabajo) y la hiposmia, al encontrarse que la frecuencia de la pérdida de la capacidad olfatoria se incrementa a medida que aumenta los años de exposición ocupacional. En los trabajadores con 0 - 10 años, la hiposmia se manifiesta en un 10% de los mismos; para los que tienen 11 - 20 años la frecuencia es de un 31.3% y para los expuestos durante 21 - 30 años la pérdida de la agudeza olfatoria alcanza el 100%, con valores de p significativos (p<.05).

    Los efectos del HCHO sobre el tracto respiratorio inferior son menos significativos que los descritos para la mucosa nasal y las vías respiratorias altas,siendo necesario estudios adicionales para llegar a conclusiones verdaderas

    En personas normales se describen cuadros de broncoconstricción durante la exposición a 2 ppm de formaldehído (schachter y cols. 1986) mientras que la exposición a 3 ppm determina irritación del tracto respiratorio y una ligera disminución de la función pulmonar cuando ellas se someten a ejercicios fuertes (Green y cols, 1987). En 16 individuos asmáticos, la exposición aguda a 3 ppm de HCHO produce una marcada irritación del tracto respiratorio, sin modificaciones aparentes de la función pulmonar (Green y cols, 1987). La respuesta clínica significativa en el 13% de la población estudiada por el autor antes citado, sugiere que determinadas personas pueden desarrollar una sensibilidad al aldehído, aunque las bases para esta aseveración se desconocen.

    Frigas y cols, (1984) señalan que la mayoría de las personas expuestas al formaldehído refieren constricción en el pecho, tos y dificultad respiratoria (síntomas que tienden a desaparecer cuando cesa la exposición) y al mismo tiempo consideran muy raros los casos de asma inducidos por el aldehído.

    En individuos expuestos al formaldehído y a solventes orgánicos como el xilol, el tolueno y el cloroformo, Kilburn y cols. (1985), al estudiar la presencia de diversos síntomas crónicos del árbol respiratorio, comprobaron que las manifestaciones de los durante el día y/o en la mañana estaban incrementadas en estas personas, en comparación con los grupos correspondientes de control. Por el contrario, Horvath y cols. (1988) no pudieron comprobar diferencias estadísticamente significativas entre controles sanos y personas expuestas en cuanto a manifestaciones como: tos, dificultad respiratoria, bronquitis y hempotitis t en consecuencia recomiendan nuevos estudios en poblaciones expuestas en forma constante al formol.

    Los signos y síntomas respiratorias seleccionados para nuestro estudio fueron: secreción nasal, tos (p.e. seca, con moco, sanguinolenta, etc.), sensación de opresión y dificultad respiratoria. De estos, la sensación de opresión en el pecho fue la que presentó el más alto porcentaje de frecuencia (25%). Las 7 personas que la manifiestan pertenecen al grupo de los expuestos en forma directa al aldehído, de los cuales 6 tienen entre 11 y 20 años de exposición ocupacional y todos se exponen de 0 a 4 horas diarias al HCHO.

    No existen diferencias en cuanto al sexo, y en relación a la profesión, el 57.1% de las personas con sesación de opresión en el pecho posterior a la exposición directa son profesores.

    La determinación cualitativa del HCHO en las muestras de sangre y de orina de los individuos expuestos no arrojó resultados positivos, a pesar de emplearse una técnica muy recomendada y ampliamente aceptada para la valoración del aldehído en muestras biológicas.





    V.-CONCLUSIONES

    (CONTRIBUCIONES AL ESTUDIO DE LOS EFECTOS TOXICOS DEL FORMALDEHIDO)

    En base al trabajo realizado, podemos concluir que:

    1) El contacto directo con vapores y/o soluciones de formaldehído, determina la aparición de signos y síntomas como. Irritación de la conjuntiva ocular, irritación de la garganta, sequedad de la piel, sequedad de la boca, engrosamiento de la piel e hipoalgesia.

    2) En relación a otras manifestaciones pudimos establecer una relación directa y positiva entre la hiposmia y los años de exposición ocupacional al HCHO, ya su frecuencia se incrementa con los años de trabajo, a tal punto que el 100% de los sujetos que han estado expuestos por periodos de 21 a 30 años, la padecen.

    3) Las cefaleas y la somnolencia son los efectos neurológicos más frecuentes, sin alcanzar valores estadísticamente significativos.

    4) De los signos y síntomas respiratorias estudiados, sólo la sensación de opresión en el pecho alcanzó un nivel de frecuencia importante (25%), sin que se pueda considerar significativo.

    5) En cuanto a la relación a la ocupación actual y la presencia de las manifestaciones, se observó que en los sujetos cuya profesión implica los niveles de exposición más altos (auxiliares de Laboratorio y aseadores), los efectos dermatológicos alcanzan niveles significativos.

    6) Manifestaciones como la hipoalgesia, la irritación de la conjuntiva y la sequedad de la boca, son muy frecuentes en las personas del sexo femenino.

    7) En relación a la edad, se estableció que en los sujetos más jóvenes (21 - 30 años) los efectos tóxicos del HCHO sobre la piel y las mucosas alcanzan frecuencias del 100%.

    8) Los trabajadores que no tienen contacto directo con el formaldehído, no presentan ninguno de los signos y/o síntomas estudiados.

    9) No se comprobó la presencia del aldehído ni en las muestras de sangre ni en las de orina de los trabajadores expuestos.






    VI.-RESUMEN

    (CONTRIBUCIONES AL ESTUDIO DE LOS EFECTOS TOXICOS DEL FORMALDEHIDO)


    En el presente trabajo se estudió la presencia de diversos efectos tóxicos del formaldehído, en 28 individuos de ambos sexos, 14 hombres (50%) y 14 mujeres (50%), con un rango de edad entre 23 y 57 años (x 40.94) trabajadores del Anfiteatro de Anatomía humana de la facultad de Medicina, de la Universidad de Los Andes, expuestos en forma crónica al aldehído, por un tiempo promedio de 13.07 años y 4.11 horas diarias promedio de exposición directa a vapores y/o soluciones y agrupados atendiendo a su profesión actual en 19 profesores, 2 auxiliares de Laboratorio, 5 aseadores y 2 secretarias.

    La información sobre la presencia de diversos signos y síntomas se obtuvo mediante una planilla de recolección de datos elaborada para tales efectos, la cual se llenó bajo la modalidad de entrevista.

    Al analizar los datos, se observa que los signos y síntomas dermatológicos alcanzaron frecuencias significativas en las personas cuya ocupación implica una exposición a niveles más altos del HCHO y/o por periodos más prolongados. Las manifestaciones más frecuentes (con sus respectivos valores porcentuales) incluyen las siguientes:


    Sequedad de la piel (64.7%)
    Engrosamiento al contacto directo (63.4%)
    Irritación de la garganta (71.4%)
    Irritación de la conjuntiva (67.9%),
    Sequedad de la boca (67.9%)
    Hipoalgesia (50%)

    Se pudo establecer que manifestaciones como la Hiposmia, incrementan sus niveles de frecuencia en relación directa con los años de trabajo, alcanzando el 100% para los individuos con 21 a 30 años de exposición ocupacional.






    VI.-RECOMENDACIONES

    (CONTRIBUCIONES AL ESTUDIO DE LOS EFECTOS TOXICOS DEL FORMALDEHIDO)


    Las siguientes recomendaciones son dadas para disminuir los riesgos que el HCHO pueda representar para la salud de los trabajadores expuestos:

    1.- Determinar las concentraciones ambientales (ppm) del formaldehído en los laboratorios de Anatomía Humana Normal y Patológica, durante la realización de actividades como los embalsamamientos, las necropsias, las disecciones, etc, a fin de conocer cuando los niveles superan a los aceptados, y establecer los correctivos del caso.

    2.- Ventilar de manera más efectiva los locales expuestos al aldehído, para así reducir su concentración ambiental. (Según lo establecido en el ”Tratado de Higiene y Seguridad del trabajo“. 1971).

    3.- Informar a los técnicos, profesores y estudiantes sobre los riesgos que conlleva las altas y prolongadas exposiciones al aldehído. Incentivarlos en el uso de elementos protectores (guantes, batas, protectores de respiración, cremas barrera para proteger la superficie cutánea, etc), especialmente a los trabajadores que realicen actividades como el embalsamamiento.

    4.- Almacenar el formaldehído en un lugar fresco y bien ventilado, lejos de llamas desnudas o zonas donde exista riesgo de incendio. los envases deben estar perfectamente cerrados y claramente etiquetados. En caso de derrame del producto las operaciones de limpieza las realizarán siempre individuos equipados con protección respiratoria adecuados.
    Los incendios deben ser apagados, en lo posible, con extintores de anhídrido carbónico.

    5.- Es recomendable los reconocimientos médicos periódicos de los individuos que estén expuestos al formaldehído, se deben estudiar de forma especial los posibles signos de sensibilización (Enciclopedia de Medicina, Higiene y Seguridad del Trabajo 1974).
    6.- Emplear otros fluidos embalsamadores que sustituyan ventajosamente al formaldehído como el “COMPLUCAD”.

    Este fluido, que tiene como base el acrílico, permite desechar completamente el formaldehído (usado inclusive, en Facultades de Medicina de los países más avanzados) y sustituirlo con las siguientes ventajas :

    A) Posibilita el embalsamamiento de cadáveres humanos y piezas anatómicas “por tiempo indefinido“, por lo que constituye una enorme posibilidad de ahorro de esa preciosa materia prima de los anfiteatros del mundo.

    B) Vence la rigidez cadavérica ; por consiguiente, todas las articulaciones del cadáver tratado con “COMPLUCAD”, mantiene su flexibilidad.

    C) Permite apreciar, a simple vista, en las piezas anatómicas a los capilares más finos, mientras que las vísceras e intestinos conservan su textura, su color, su flexibilidad e inclusive el brillo del organismo mismo.

    D) Permite la expansión y/o la contracción de las vísceras como los pulmones, como si fuesen piezas de goma ó material sintético.

    E) Favorece el estudio de la Medicina Legal y de la Anatomía Patológica, al conservar todas las características anatómicas que tenía la persona al momento de la muerte, incluidas las lesiones traumáticas y patológicas.

    F) Permite la conservación de cadáveres y piezas anatómicas a la intemperie al impedir su contaminación, particularmente por los hongos. Su aplicación no requiere, en conesecuencia el uso de estanques, vendajes y otros recursos imprescindibles para el uso del formol

    G) Favorece la destrucción de coágulos sanguíneos, incluso a nivel de los capilares y facilita la insuflación de vasos sanguíneos con sustancias de colores, para un mejor estudio de los órganos. Esto a su vez permite la creación de museos especializados y la enseñanza de la Anatomía Humana para muchas generaciones, con poco material cadavérico.

    H) No produce en los practicantes, profesores, técnicos, médicos, etc, las lesiones dermatológicas y mucosas que provoca el formaldehído, ni tiene olor desagradable. Incluso el “COMPLUCAD” se puede mezclar con sustancias aromáticas que dan al cadáver cierta fragancia.




    © COMPLUCAD INTERNATIONAL S.A. 1997